Mismo perro… ¡Pero con pulgas diferentes!

Eso fue lo que expresó el astuto y calculador empresario Gekko, encarnado por el brillante actor Michael Douglas en la película Wall Street (1987) refiriéndose a las nuevas ideas, pero trilladas, de cómo generar dinero. Black Friday, payasos, secas modelos, bocaditos, promociones con descuentos mínimos… ¿Le suena esto conocido? ¡Sí, por supuesto!

Es más de lo mismo. Mismas “tácticas” copiadas y empleadas una y otra vez por el comercio en general, para lograr rotar sus producto en esa única eventualidad.

¿Qué pasará el día de mañana? Pues, ¡Seguiremos haciendo más de lo mismo! Tal como sucede en algunos comercios que regalando comida, gaseosas e increíblemente licor especulan que lograr realizar “ventas sanas”. O cuando suelen tener a bellas modelos pero sin brindar información relevante del producto o evento. Eso es botar el presupuesto directamente a la basura. Les recomendamos la lectura del artículo: Presupuesto CRM, invertir en el cliente para completar la temática.

Basta de “más de lo mismo”

Para no caer en “más de lo mismo” es aconsejable escuchar las necesidades del mercado, hacer una introspección del consumidor, qué piensa, qué busca, qué es realmente lo que quiere o pretende satisfacer, con que se cuenta, etc. y luego llevar lo ordinario a lo extraordinario. Como por ejemplo, vemos que la animación de payasos se volvió popular en la mayoría de los eventos comerciales. Animan, distraen, divierten, en fin, entretienen pero… ¿Auxilian las ventas? “Con tanto ruido y algarabía me dejé llevar y compre esto…”, expresó un cliente quien al día siguiente devolvía lo comprado. La táctica de los payasitos entretuvo pero no auxilió las ventas, no funcionó.

Adecuándose a la naturaleza del negocio, comercio y clientes, una solución sobresaliente, elegante y titular del establecimiento sería optar por entretenimiento, más sencillo pero aplastante, que divierta y sobre todo, venda.

Una sugerencia extraordinaria es el empleo de los pantomimos o “mimos” como se les conoce comúnmente. El éxito radica que el mimo, al ser naturalmente silencioso, entretiene con muecas y gestos que no desconcentraran al cliente potencial en hacer una elección a gusto. Con un espectáculo silencioso y distinguido del mimo, seguro que saldremos de lo ordinario a lo extraordinario y nuestros clientes nos recordaran más y mejor aún (mindshare).

Posiblemente no compren en su momento pero fijo compraran después o lo que es mejor aún recomendaran el lugar para cotizar. El análisis fue sencillo, pasamos de lo ruidoso a lo silencioso y sin comprometer la “experiencia de compra” de nuestros clientes.

Será interesante analizar las últimas tendencias mercadológicas puestas en marcha como ¿Cuál es la debilidad que conlleva seguir una táctica como la del Black Friday o Viernes Negro? ¿Es conveniente hacer (replicar) lo mismo que el resto? ¿Tengo realmente algo importante que ofrecerles a mis clientes? ¿Será más de lo mismo? Las respuestas están allí, es cuestión de hacer algo de elasticidad mental y las nuevas y originales ideas saldrán a flote.

Finalmente, es importante analizar el giro de nuestra empresa (dónde vamos y dónde queremos ir), escuchar agresivamente a nuestro mercado, practicar la introspección de nuestros clientes, ver quiénes son nuestros compradores, e inclusive los usuarios, para ofrecerles nuestros servicios de forma original, creativa y oportuna; que sea realmente una verdadera experiencia de compra y no esa percepción de “ah ya fui allí y es más de lo mismo; no te lo recomiendo”.

Por Jorge Luis Tellería Castillo.
http://jtelleria.blogspot.com

 

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